El fin de semana, la verdad, no ha dado para mucha zarandaja. Aunque sí que es cierto que ha empezado de manera prometedora. El viernes, en mitad de todo el jaleo que se había organizado, recibí por mail la orden de pago por nuestro trabajo, y según lo que ponía en aquel infernal papel, parece que mi asignación iba a ser de forma remota, es decir, desde Madrid. Y manda huevos que tuviera que mandale un sms a la project manager para que me lo confirmara, pero bueno, parece ser que me vuelvo el jueves (yo hasta que no me vea en el avión...).
Como ya os comenté, el sábado me tocaba trabajar, pero no fue realmente eso lo que hicimos. Resulta que iban a conectar a la red eléctrica una máquina como la que hemos venido a instalar nosotros, y nosotros teníamos que supervisarlo. Si si, como lo leéis. Tuvimos que estar unas 5 horas y media para que el litri (elitricista), pusiera unos cables y después comprobáramos que aquello vivía. Pues bien, el caso es que esto no hubiera llevado mas de una hora, en el caso (ahora me doy cuenta que remoto) de que el litri hubiera tenido una pieza que al verla (tras 2 horas de espera) me di cuenta que era algo básico. Habíamos perdido un huevo de tiempo porque el listo del chispas no había previsto algo básico.
Y os preguntaréis: "...y mientras, vosotros qué hacíais?" Pues bien, no lo digo. Lo pongo:
Efectivamente. Hubo tiempo incluso para echar la siesta. El día había salido muy soleado, con lo que la idea de ir a tomar un helado tomó fuerza. Pues bien, cuando salimos para apretarnos el helado estaban cayendo chuzos de punta, con lo que tuvimos que cruzar la calle en coche. Y aquello no era un helado. Era la palabra empalagoso dentro de un bol. Tenía helado de vainilla, arándanos naturales, gominolas, sirope, y hasta algo que deduje era una especie de flan. Vamos que nos metimos entre pecho y espalda un chute de azúcar de padre y muy señor mío.
A la vuelta, ahí seguía el chispas, a la espera de que le trajeran la piecica en cuestión. Y mi desesperación alcanzando cotas casi imposibles de imaginar. Hasta que, en un pronto decidí que me iba a ir de allí, aunque fuera a la mierda. Fue el chino el que me apaciguó, proponiendome esperar "solo" 15 minutos mas. Algo que ya me parecía mucho, habida cuenta que llevábamos ya 5 horas haciendo el canelo. Pero bueno, le hice caso y al final acabamos. Eso sí, para informar a la project manager de que habíamos terminado nuestra labor, le dejé claro, por medio de un sms, que en la puñetera vida de dios, había perdido el tiempo en una majadería de tal calibre. Me quedé agusto, y ella ni contestó.
A la salida de tamaña machada trabajil, mi cuerpo pedía satisfacción. Y eso es lo que le di. Nos fuimos al centro comercial el chino y yo, y resulta que me desaté. Qué manera de comprar. No me dejé mucha pasta, pero compré unas cuantas cosas sin ni siquiera pensármelo. Y tras un rato de inusitada explosión consumista al hotel y a cenar. Pero no sin antes felicitar a mi tía (La Sorda de Olcotz) por su cumpleaños. Que cumplas muuuuchos mas!!! Y que todos los veamos. También fue ayer el cumpleaños de Edvardo, así que muchas felicidades a tí también. La verdad es que me estoy dando cuenta de que ahora cumple años un montón de gente. Felicidades a todos.
Para cenar, me he llevado a Ernest (el chino, que a pesar de lo canso que es, es el mas legal de los que hay por aquí) a un restaurante tailandés. Y me he puesto como el "manzanillo". Madre mía! Cené pao-pao de pollo (una forma que tienen los asiáticos de llamar a los "bollus preñaos" de toda la vida rellenos de pollo. A esto le he añadido arroz frito, carne de cerdo, champiñones, etc. He salido del lugar casi rodando. Y con estas me he ido a la habitación a ver la tele y al sobre, que hoy había que ir a Intramuros (plan que habíamos previsto para el sábado pero que Vas había desbaratado con tanto acierto).
Ya es domingo y por fin ha amanecido. La verdad es que no ha sido una gran noche. De hecho he tenido fiebre y las he pasado un poco canutas. Pero ya es domingo y no hay tiempo para ponerse enfermo, que es fiesta. Para eso están los lunes, no? Así que, buen desayuno (el de siempre), y a dar un paseo en la cinta, a ver si sudo un rato y elimino mierdecilla del cuerpo y me recupero del todo cuanto antes. Y a las doce...a Intramuros. Se trata de una zona de Manila donde se asentaron los españoles cuando vinieron a ocupar Filipinas. Y todavía sigo pensando qué coño se les perdió por aquí a aquellos majaderos. En fin...
Pues resulta que, como "buena" herencia española, los vestigios que quedan son sobretodo iglesias (cómo no) y una fortaleza. Resulta que la fortaleza en cuestión es una ciudadela a la que no tiene absolutamente nada que envidiarle la de Pamplona. De hecho, al estar situada junto al río y bastante cercana al mar, hacía un calor sobrehumano. Yo creo que no había pasado un calor tan asqueroso en la vida. No haré comentarios sobre los calzoncillos y las magdalenas, porque no hace falta, pero vamos, que haceos una idea. Así que al final nos hemos dado algo de prisa en pillar un taxi para volvernos.
Ayer, en plena catarsis de compras me agencié algo que no era de la talla que debía, con lo que antes de ir al hotel, vuelta al centro comercial a cambiar. Y ya que estábamos allí...pues otro mini ataque consumista, que total...
Al volver al hotel, un ratico de cinta, cena, y al sobre, que mañana es día de escuela. Ay no! Que aquí los lunes no se curra (o por lo menos eso voy a acabar creyendome).
Bueno, ya falta menos para volver, y menos entradas que hacer en el blog. Id dejando comentarios y votos, que esto se acaba, para bien o para mal (para bien, espero).
Mañana mas...espero. Aaaadios!
¡Has conseguido hacerle una foto al chino! ¿No se lo habrás dicho?
ResponderEliminarCuidate ese catarro que cuando llegues tienes que estar en plenas facultades, que habrá que celebrar tu vuelta por todo lo alto.
Montse
Hola Javi,
ResponderEliminarYa hemos vuelto de las vacaciones. A ti ya te queda poco así que disfruta los dias que te quedan,pero cuidate el resfriado.
Besos
Mari Carmen
Andueza! mano amiga! a ver si vienes pronto que he tenido que madrugar para que os pongan la cocina y creo que ha quedado muy bien. Cuando vengas habrá que estrenarla.
Hasta pronto
Vicente
Hola chavalote, buenos dias.
ResponderEliminarCon ese ritmo de trabajo cualquier empresa se arruinaría, y dí ¿cómo os pagan por tiempo trabajado o por dias golfos, por siestas echadas en la "ofi", por largas esperas, por desmadre padre o por tiraros un pedo..., pero si es que no puede ser...,
bueno, espero que te llegue por lo menos para pagar el super-grifo de la super-cocina que os han puesto. (según dicen la Florun y marido).
Como sigas comprando con esa furia desmedida además de no pagar el grifo de marras, te dirán en facturación que te pasas varios kilitos y te sablearán, si es así tu regatea el precio y pide facturica, (consejo de experta).
Bueno este ha sido tu último fin de semana ahí y este es mi ultimo comentario aquí, me voy a la playa a tirarme a la bartola, zanganear, cervecear y nadear(hacer nada).
A la vuelta miraré tu blog y ya veré que estos raticos tan buenos se habrán terminado. Muchas gracias por habernos hecho participes de tus divertidas y cabronas aventuras y desventuras por Filipinas.
Agur, muxu bat.
La sorda de Olcotz
Xabi, he leido tu blog con interés. Quería preguntarte por tu comentario sobre Intramuros, donde dices:
ResponderEliminar"Se trata de una zona de Manila donde se asentaron los españoles cuando vinieron a ocupar Filipinas. Y todavía sigo pensando qué coño se les perdió por aquí a aquellos majaderos. En fin..."
No entiendo bien ese comentario, un tanto despectivo. Si has leido Historia española sabrás que en el siglo XVI España emprendió muchos viajes de exploración y colonización, especialmente en América. Aparte de enseñar la fe cristiana, la Corona española deseaba comerciar con esas tierras. Ya desde el siglo XV los europeos querían llegar a Asia para comerciar con especias. Portugal lo hizo, viajando en dirección este (bordeando la costa africana y la India). Más tarde, Holanda también siguió esta ruta, estableciendo colonias en Indonesia y las Islas Molucas. Los Británicos también, con la Compañía Británica de las Indias Orientales. España también lo intentó (antes que Holanda e Inglaterra), pero en dirección oeste. Ese fue el viaje de Cristobal Colón, que sin embargo se encontró con América. Después de formado el Virreinato de la Nueva España (hoy California, Centroamérica y partes de Suramérica), España retomó el objetivo original de Colón, de llegar a Asia a través del Pacífico. Explorar el oriente y las "Islas de las Especias" fue la misión de Magallanes y Juan Sebastian Elcano, que llegaron a Filipinas en 1521 (la primera vuelta al mundo). Unos años más tarde, en 1565, el rey Felipe II ordena a Legazpi organizar otra expedición a través del Pacífico para establecer un asentamiento español en Filipinas. Legazpi, que estaba en Nueva España, sale de Acapulco y tres meses más tarde llega a la isla de Cebú. Despues, en 1571 funda la ciudad de Manila, cabecera de las Islas Filipinas (llamadas así en honor de Felipe II). Así empieza la exploración y asentamiento español en Filipinas. Y esa fue la razón de la presencia española en esas tierras orientales: comerciar con las especias asiáticas. Aunque había pocas especias en Filipinas, Manila se convirtió en el epicentro del comercio oriental, gracias a muchos otros productos (chinos, indios, camboyanos, e indonesios) que llegaban al puerto de Manila, para ser embarcados en el famoso Galeón (de Manila) que los transportaba a Acapulco, en el otro extremo del oceano Pacífico. Esa famosa ruta Manila-Acapulco, fue la más larga e importante del mundo durante 2 siglos y medio. Igual que Portugal, Holanda, e Inglaterra, España se estableció en Asia para comerciar con esas tierras, pero a través de América. Quizá la gran diferencia entre esos países europeos y España, es que ellos sólo se establecieron en ciudades costeras, con buenos puertos para poder comerciar. Mientras que España colonizó grandes extensiones de territorio, creando una red de ciudades y pueblos, una infraestructura de caminos y puertos, y sobre todo evangelizó a sus habitantes. Por eso existen tantas iglesias en todos los rincones de Filipinas, y como dices, hay ese fervor religioso. Tampoco hay que olvidar las escuelas y universidades que crearon los españoles: el Ateneo de Manila, la Universidad de Santo Tomas, la de San Carlos en Cebú, el Colegio San Juan de Letrán, y muchos otros. Por eso, y aunque no nos demos cuenta, en el siglo XIX, y hasta 1940 aproximadamente, en Filipinas se hablaba español. No fue lengua materna de todos los filipinos, pero sí lo hablaba la mayoría, bien como primera o segunda lengua. Y por eso la literatura filipina de esa época, es toda en español. El propio Rizal, propagandista y martir filipino, escribió toda su obra en castellano. Es importante recordar eso, aunque hoy en Filipinas apenas se hable nuestro idioma.
En fin, esas son las razones por la que los españoles fueron a Filipinas. Y eso es lo que hicieron, y lo que pasó. Conviene tener presente estos hechos, cuando se reflexiona sobre la historia filipina, y sobre la presencia española en aquellas lejanas y olvidadas tierras.
Saludos
Javier