domingo, 13 de septiembre de 2009

Viaje a Manila, días 18, 19 y 20

Pues ya ha llegado otro viernes mas. El tercero desde que estoy en Manila, y con no demasiadas expectativas, por lo menos en lo que a trabajo se refiere. La jornada laboral ha transcurrido sin novedad en el frente. Algo de documentación, envío de mails, actualizar facebook, y ya. Pero lo mejor ha llegado cuando hemos estado decidiendo dónde ir a comer, porque, en un alarde de sentimiento patrio (ya os dije que la añoranza de los embutidos, etc, empezaba a hacer mella en la moral de la tropa), nos hemos arrancado y hemos comido en Barcino's. Se trata de un restaurante español, donde, para empezar, nada mas entrar, uno se encuentra una bodega con vinos españoles. Supongo que habrá algunos de ellos que en España no nos harían mucho tilín, pero no nos vamos a hacer los exquisitos a estas alturas de la película. De hecho, ya hay un Castillo de Irache gran reserva, que casi con toda seguridad compraré el martes. Bien, pues para comer nos hemos apretado un plato de embutido con el que casi perdemos el sentido. Jamón, chorizo, chistorra, salchichón, fuet, queso y ensaladilla. Vamos, que casi hasta lloramos de la emoción por comernos semejantes manjares. Ya hemos acordado en volver, aunque solo sea a comprar vino (lo digo como si no fuera un acto importantísimo lo de comprar vino), ya que, no os he dicho, pero me quedo sin compañero el miércoles porque se vuelve a España, y no se va a ir sin haber tenido una cena de despedida, no?

El trabajo por la tarde, mas de lo mismo: mails, documentación, y al hotel, que por la tarde hay cena de proyecto a partir de las 7 y antes hay que ponerse decente (ducharme y afeitarme). No entiendo cómo lo llaman cena si es a las 7, pero bueno, así son estos guiris. La cena ha transcurrido en un indio de una forma bastante amena. Mesa reservada para 20, pero finalmente somos 15. Hemos ido casi todos los involucrados en el proyecto: Vas, Pedro, Magnus (no sabíamos que es el vice-presidente de Ericsson Filipinas), el chino, Ruby, etc. El caso es que hemos cenado carne, pescado, verduras, arroz, y gran mención merece el pan, de diferentes tipos y condimentados cada uno de ellos de manera distinta. Eso sí, en mi opinión los sabores están tremendamente enmascarados por las salsas, que están muy buenas, pero engañan al paladar.

Aquí podéis ver algo de lo que hemos cenado:



Después de cenar nos han llevado de copillas. Ya era hora!!! 3 semanas aquí y todavía no habíamos catado la vida nocturna de Manila. Y tampoco es que nos hayamos desatado, pero bueno, han caído un par de cervezas en un bar de moda. Los bares aquí son muy peculiares. Lo primero de todo es que si eres occidental entras fijo, y te hacen casi hasta reverencias. Después, resulta que la gente se sienta en butacas bastante elegantes en lugar de estar hacinados en cuchitriles horrendos como pasa en casi todos los garitos de casi cualquier lado, por lo menos en España. Aquí la gente se maquea muchísimo, y como sucede siempre, si el bar está muy de moda, pues van algunas chicas especialmente "pivones". Y qué deciros del famoso garrafón? Aquí, simplemente no existe. Tras dos cervezas en el sitio en cuestión, al hotel, que mañana hay que ir a Boracay y toca madrugar bastante. A ver qué nos depara el sábado, ya que, nos han hablado mucho y muy bien de esa isla, y eso a veces crea unas expectativas equivocadas. Por ahora, sin expectativas. Bueno, a la cama.Zzzzzzzzzzzzzz!!!!

5,25 de la mañana. Ya toca levantarse. Da bastante pereza, pero bueno, al fin y al cabo es para irnos de jarana, con lo que la pereza dura muy muy poco. Boracay es una isla minúscula al sudeste de la isla de Luzón, que es en la que se encuentra Manila. Para que os situéis:


Ver mapa más grande

El vuelo es a las 8 de la mañana, con lo que teóricamente llegaremos a las 8,35 a Caticlan (aeropuerto mas cercano, que está en la isla de Panay). Primera contingencia del fin de semana: hay retrasos. Nos toca esperar unos 45 minutos mas de la hora prevista de salida, pero finalmente podemos embarcar. Ha sido muy gracioso, porque resulta que, como estaba lloviendo nos han metido en un autobús que, tras rodar durante, no creo ni de coña que fuera mas distanca, unos 50 metros, nos ha dejado ante la escalerilla del avión. Teníamos asientos en la fila 10 con lo que hemos pensado, otra vez en business estaría bien. Qué bien habría estado hacernos unas fotos de nuestras caras al ver en qué íbamos a volar. Resulta que la fila 10 era la última del avión, o casi mejor denominarlo patera con alas, que hace mas honor a la realidad.
Aquí tenéis una muestra de lo que os digo:



Tras un aterrizaje no exento de brusquedad, el siguiente paso será encontrar transporte hasta el puerto, desde el que iremos, ya por fin, a Boracay. Esto lo tiene bastante bien organizado los de aquí. Según llegas, te meten en unas furgonetas y te llevan al puerto en un "ti-tá", sin que tuvieramos nosotros que preocuparnos de nada. Ya en el puerto, embarcar, y a disfrutar! Estos barcos, a menudo suelen hundirse por ir sobrecargados, pero hemos tenido suerte, y el viajecillo ha sido tranquilo y agradable.
Según estábamos llegando a la isla, primera cosa llamativa. El agua es cristalina. Se ve el fondo perféctamente, efecto que, combinado con lo escarpado de la isla y la vegetación, hace que aquello se pueda considerar un paraíso. Al llegar a puerto nos empiezan a asediar los locales para llevanos al hotel. Está bastante lejos, así que, de todas las opciones que tenemos, elegimos ir en tuc-tuc. La verdad es que es muy peculiar moverse en ese cacharro, pero merece la pena pagar el euro y medio que hemos pagado por 20 minutos de excursión. Yo iba adelante, y esto es lo que se ve desde ahí:



Cuando hemos llegado al hotel primera mirada de estupefacción (y creedme que ha habido bastantes). El hotel es bastante mas decente de lo que creíamos que sería, con lo que empezamos bien. Ahora a dejar las cosas y corriendo a la playa, que, por cierto, la tenemos delante, aunque no sin antes tomarnos nuestra bebida de bienvenida (a la que han añadido ron al ver nuestra cara de pena al comprobar que solo consistía en un zumo). A ver qué os parecen el hotelico y la habitación:






Salimos a dar una vueltica, y lo primero que hacemos es ir a la playa, ya que aquí no hay otra cosa, ni falta que hace. La playa es de arena blanca, perfectamente delimitada por palmeras, que su vez definen el paseo marítimo, que es donde están los bares, chiringuitos y puestos callejeros de todo tipo. Os contaré que uno se siente totalmente asediado por vendedores de gafas, ofertas de deportes acuáticos, etc.
Mientras nos recorrernos la playa casi hasta el final, a medio camino, nos topamos con una gran roca en mitad del agua, con un árbol y una ornacina donde hay una virgen. Como avance de lo que os contaré luego tengo que decir que no me extraña que le hagan un monumento a una virgen, ya que creo que es prácticamente imposible encontrar una por estas latitudes, habida cuenta de cómo se las gastan por aquí. Recorrida ya la playa de arriba a abajo nos entra la sed, con lo que deberíamos buscar la primera iglesia con abrevadero que satisfaga nuestras necesidades cerveciles. Tarea resuelta con bastante rapidez. Nos plantan delante nuestro primer cubo de cervezas del día, que procedemos a engullir con gran avidez, seguido de un segundo cubo.
No sabemos si es motivado por la latitud, la longitud, o la combinación de todo eso con la predisposición nuestra a convertirnos en esponjas, pero el caso es que entran de perlas. Decidimos comer en el mismo bar. Unos crepes rellenos, que, por cierto, están buenísimos. Ya hemos comido, así que ya nos podemos pasar a los mojitos. Son un poco zafios preparando bebercios elaborados por aquí, pero no es impedimento y nos bebemos 4 mojitos cada uno. Se nos va acumulando el trabajo, así que decidimos dar una vuelta, mas que nada para bajar un poco los mojitos, y poder afrontar la noche con entereza.
Tras recorrernos un montón de puestos callejeros, finalmente decidimos cenar en un sitio de buffet donde cenamos, desde ensalada de pasta a tiras de bacon pasando por rollitos de primavera. Todo muy variado y muy rico. Paseo para bajar la cena. Os tengo que decir que hicimos deporte. Había un sitio de estos de tirar tiros libres. Había que meter 24 en 40 segundos. Bastante conseguí llegando a 16 en mi estado (no el mejor) y arrancando aplausos del respetable (increible).
Es hora de apretarse otro mojito para bajar la cena y celebrar el exito en el baloncesto, pero eso será en el bar de nuestro hotel. Tras tomarnos dos cada uno nos damos un baño en la piscina. Qué gozada bañarse de noche en una piscina con luces y tomarse un mojito sin salir del agua. Im-presionante!

Finalmente ha llegado la hora de salir de bares (como si no lleváramos todo el día en ello), así que hemos decidido darnos una ducha y salir. Y hasta aquí la narración de lo que hemos hecho apta para todos los públicos. Y bien digo, porque lo que nos esperaba el resto de la noche es digno de las mas perversas mentes, ya que Boracay, hoy por hoy, me ha parecido el lugar mas pecaminoso, perverso y explosivo de todos cuantos he conocido. No en vano es famoso el dicho de las SSS de Boracay: Sex, Sea and Sun (Sexo, mar y sol), tal y como nos contó un viejuno francés que había venido a sacar punta al lápiz, y que conocimos en el hotel. Y tengo que contaros que hace honor al dicho. Pues bien, según salimos del hotel, decidimos ir en busca del bar "Cocomanga", que previamente nos había recomendado el camarero del hotel.
Llevábamos ya 5 minutos caminando y nos encontramos un bar con buena pinta, así que decidimos entrar. Lo que nos encontramos nada mas llegar al garito es un camarero con mas pluma que un jefe indio, que se nos presenta como nuestro camarero esa noche. Se llama Jay-Z (teníais que haberle oído cómo se presentaba). Pues bien, en el bar en cuestión nos apretamos un cubo de 6 cervezas y 2 chupitos, cuando el camarero empieza a venir con cierta asiduidad a nuestra mesa para ver si queríamos beber mas cosas. Según mi compañero me estaba mirando y sonriendo sospechosamente cada vez que venía, a lo que me resistí a pensar, pero luego, sí que es cierto, que estuvo insistiendo en que volviera con especial énfasis. En fin. Al final, ese camarero con plumica resultaría ser lo mas civilizado y normal con lo que nos topamos.
Tras salir del bar en cuestión, ya templados, por cierto, vamos rumbo al local que nos habían aconsejado. Resulta que nos tuvimos que ir por la playa y había subido la marea, con lo que, zapatos al hombro, nos encaminamos al sitio en cuestión.
Pues bien, tras 2 minutos pisando algas, ramas y casi de todo lo que traía el mar, llegamos a un bar con buena pinta,el Guilliam. Según hacemos acto de presencia, nos llevan a una mesa y nos dan la carta. La terraza en cuestión era una gozada: buen tiempo, buen ambiente (tranquilo). Es cuando mi compañero vuelve del baño con el gesto de la cara cambiado cuando nos damos cuenta que la terraza no es el sitio mas animado. Así que, cuan dos estudiantes de la academia de fama nos disponemos a ir a la pista a echar unos bailables. Y aquello no era un bar. Era una casa de lenocinio y depravación!!
Todo comienza cuando, como buenos oriundos de esa enorme piel de toro de la que somos, nos ponemos a otear el panorama como si fueramos aguilas. Es durante mi primera ronda de vigilancia, cuando mis ojos se cruzan con una chica sentada, que al ver que mi mirada iba a acabar pasando por ella, se dispone presta a, con muy poca clase, abrirse de piernas y enseñarme las bragas sin el menor rubor. Yo, como podéis imaginaros, casi sudando del estupor se lo comento a Pedro, que tras una carcajada, vuelve su mirada hacia la susodicha, experimentando el mismo resultado. Ahí está ella, enseñando las bragas con las piernas mas abiertas que las puertas del metro en plena hora punta. A decir verdad, no me preguntéis si me fijé en su cara, porque en ese momento era imposible. A los 5 minutos se desata la bestia. Se ha levantado la de las bragas y, junto a otra amiga se aproximan a por sus presas, nosotros. Pues bien, nada mas llegar primer magreo en el culo que nos llevamos de esas dos casquivanas, con lo que nuestro asombro es mayúsculo. Madre mía, qué panorama nos espera. No llevamos ni medio minuto hablando cuando escuchamos de una de ellas la que ha venido a ser la frase del viaje: "...no llevo bragas". Así como lo habéis leído. Obviamente se trataba de la amiga de la que nos ha enseñado las bragas antes, ya que, en caso de ser esta, le habríamos visto hasta el carnet de identidad. Yo pensaba que mi asombro había alcanzado su cota mas alta, hasta que, rematando la jugada nos suelta: "...y por supuesto lo tengo todo afeitado". Ya en ese momento nos miramos con cara de susto Pedro y yo, y tras una breve pacto (acordamos que velaríamos el uno del otro, no nos aislaran como los leones a las cebras, y fueramos devorados por aquellas alimañas).
Otra ronda de cerveza y, tras sufrir los refrotones de las 2 pelandruscas contra nuestras mas nobles partes, por fin conseguimos desembarazarnos de ellas. Y qué poco dura la alegría en casa del pobre!!! No llevamos ni 5 minutos cuando, mientras pedimos otra ronda, aparecen otras 2. Y por supuesto, otra tocada de culo. Decidimos irnos a la pista a ver si nos desfogamos, pero qué va! Allí están las de antes, bailando juntas y montando un espectáculo mientras se tocaban la una a la otra. Bueno, espectáculo para nosotros, porque el resto del personal pasaba como de la mierda. En fin...estarán acostumbrados. Asi, desde luego, no me extraña que tengan las tasas de natalidad que tienen.
Otra ronda mas, y ya hemos decidido bebernos hasta el agua del mar, a ver si de esa forma nos ponemos como acémilas espantando todo lo que se acerque, porque no os lo he dicho, pero sigue el asedio. Ahora sé como se sintió el general Custer cuando fue atacado en la batalla que le costó la vida.
No os lo perdáis, pero estando en la barra, resulta que nuestras miradas se cruzan, craso error, con la de otra chica, que, ni corta ni perezosa, señala a la chica que tiene a su lado, extiende la mano, hace un óvalo con 2 de sus dedos y empieza a frotar su lengua por ellos. No explico mas, que a buen entendedor... Yo creo que en ese momento ya tenemos incluso fiebre. Madre del amor hermoso, qué desatadas están las tías aquí!!! Pues bien, resulta que la chica en cuestión se une a las hordas locales en el asedio a los guiris, o sea, nosotros. La verdad es que la chica, a escala 1/3, fue sin duda la mas guapa de todas las que se frotaron contra nosotros, como vulgares osos contra un arbol. Pero estaba en el bando enemigo, por lo que nosotros seguíamos intentando ignorar al personal, y dedicarnos a los espirituosos y cervezas locales. En este momento, si nos hacen soplar reventamos el cacharro. No nos queda otra, y por supuesto, inseparables hasta la muerte.
Aquí os pongo un video que grabamos de una de las chicas del bar. Realmente era la mas atractiva de todas, quizás porque no nos atacó. Quien sabe...




Tras habernos bebido todo lo que creíamos que podíamos haber bebido, resulta que se nos antoja la piña que hay en la barra. Qué mejor idea después de haberte bebido 2 cosechas enteras, chupitos y cervezas, que llenar una piña del ron local y bebértela como si no hubiera un mañana? Pues eso es lo que hicimos. Y qué rica la piña, por dios! Nota mental para la próxima vez: hay que dejar un tiempo que la piña se mezcle un poco con el ron, y no usar la piña como un mero vaso sin darle tiempo a nada.

Pero las circunstancias mandan. Tras dios sabe cuantas rondas, cuantas enemigas dispersadas, y cuantos chascarrillos por contar y bailables echados, toca el cierre del lugar. Ya nos echan, para variar, mientras están barriendo. Resulta que nos tenemos que ir a dormir y lo hemos conseguido, nos vamos íntegros. Volviendo al hotel, ya por la calle y no por la playa (mas vale porque nos podíamos haber ahogado), nos cruzamos con una chica que pasa de nuestro culo, para variar. Así que, muy educada y distantemente le preguntamos dónde nos podemos apretar otro chispazo. No hemos debido de tener suficiente, parece ser. La chica, muy amable y correcta nos lleva a un bar en la línea de playa, a no mas de 100 metros de nuestro hotel. Es ahí cuando, tras pedir la enésima ronda, la chica amable se convierte en otra loba mas, a la que se junta una amiga suya. Tras frotarse con nosotros como casi todas, por fin decidimos poner los pies en polvorosa, y dirigirnos al hotel. Tras poner la excusa de que tenemos a un compañero de la empresa fuera del bar (si no cuela, es lo que hay), salimos corriendo de aquel sitio como alma que lleva el diablo, hasta que llegamos a las puertas del hotel.
Pero no os vayáis a pensar que ahí acaba nuestro periplo. Justo en un arbol a las puertas del hotel, apostadas se encuentran lo que parecen ser 4 chicas. Digo parecen porque eran 3 chicas y un travesti (muy poco logrado lo suyo, por cierto). Saludo amistoso, y acto seguido nos ofrecen masaje. En qué mente cabe, que yendo como dos ecce homos nos iba a venir bien un masaje. Bueno, pues pasaron de ofrecer un masaje a ofrecernos limpieza de sable en 2 segundos. 4€ nos pedían por tal cosa. Tras desestimar las ofertas que con insistentes toqueteos nos hacían, me digo yo: "despues de la noche que llevamos, me imagino que en este sitio las pilinguis se morirán de hambre", aunque seguramente varias de las que se han frotado con nosotros serían del viejo oficio.
Llegado este momento y, como os podéis imaginar, en un alarde de sensatez decidimos quedarnos en calzoncillos y darnos un baño en el mar. Tras 5 segundos en el agua (estaba buenísima), decidimos despelotarnos, ante la atónita mirada del travelo, que nos había acompañado hasta allí, con la advertencia de que no intentara hacer negocio con nosotros. Nos respeta, y tras el baño, nos quedamos teniendo en la arena una de las conversaciones mas surrealistas de la historia, aunque tampoco estaba la situación para algo mas elaborado. 2 españoles como cebras en calzoncillos hablando con un travelo en la arena de la playa a eso de las 5,30. Pues eso, surrealista total.
Ya por fin nos vamos a dormir. Las lumis se han dispersado y nos vamos sanos y salvos a dormir, no sin antes darnos una ducha para quitarnos la arena y el salitre. Mañana será otro día...

Ya es domingo, al que hemos llegado milagrosamente enteros y verdaderos. La resaca no existe ante nuestro asombro. Motivos hay de sobra. El día transcurrirá sudando como pollos, yendo por los tenderetes comprando alguna cosilla y comiendo decentemente. Al puerto volvimos en tuc-tuc, otra vez. Finalmente nos plantamos en Caticlan nuevamente, con el sentimiento compartido de que ha sido una de las noches de nuestras vidas. Como epílogo os diré lo que nos dijo un project manager: "si quieres ser bueno, eres bueno, pero, si quieres ser malo...cómo de malo quieres ser?". Aquí vale todo. Finalmente al hotel a Manila a descansar de tamaña gesta. Quisimos ser buenos, pero no sabíamos que era tan difícil. Misión conseguida. Aaadios

6 comentarios:

  1. No es por ser cotilla, pero no se ven los videos, o acaso teneis algo que esconder y os habeis dado cuenta de alguna imagen en el espejo a algo así y los habeis censurado...

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  2. ¿Cómo se puede beber tánto y tan seguido y además montarse el escaqueo por el lupanar que cláramente queda demostrado no estaba hecho para vosotros, almas de cántaro...
    Pero si sois tam buenos que no cabeis en vosotros.
    Muxu bat La sorda de Olcotz

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  3. Al parecer tengo el novio con el culo mas sobado del planeta...
    Esas pilinguis tenian buen gusto.
    Montse

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  4. Cuando vuelvas tendré que sobarte el culo, a ver qué tiene, je, je...

    Así no va a hacer falta que tengas despedida de soltero, je, je...

    Me ha gustado la frase de si quieres ser bueno, eres bueno, pero, si quieres ser malo...cómo de malo quieres ser?". ME LA APUNTO!!

    Un abrazo, vividor!

    Pancho

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  5. que duro tiene que ser no caer en tentacion, pero tiene que dar mucha satisfaccion haberlo logrado. Historietas para tus hijos y ya no digo los nietos

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  6. Muchacho, tienes mas aguante que el santo Job, que dicen que aguantó lo suyo y lo de más allá...
    A ti ni el mismísimo demonio te hace caer en la tentación: ¿serás el nuevo mesías? Xabi el ahuyentador de meretrices...
    Pero viendo la de cosechas que estás esquilmando, lo mismo santo no es el mejor calificativo que aplicarte.

    Pues me alegro de que tengas tiempo a desconectar de tanta labor semanal, y no dejes de escribir aqui, que esto va best-seller!

    Un abrazo, torete!

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